Venganza de la ignominia

Hace tres semanas me desperté mientras una orquesta vertía sus emociones en mis sueños, con bucles infinitos de una melodía obsesiva y romántica.

Impulsado por esa musa inesperada, y en ausencia de un instrumento musical, comencé a transcribir a mi ordenador portátil las notas que anidaban en mi mente.

Como me suele ocurrir, la creación de mi subconsciente cobró vida propia y expresó por sí misma quién era, mostrando sus detalles y encantos.

Procesando fuertemente unas fotografías que tomé aquellos días acompaño la canción con una danza imaginaria.

A ver qué os parece…

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